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La Coctelera
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Mi lenguaje

"Quedarme quieta...es algo nuevo para mi. Desconocido. Y es difícil distinguir los limites porque por otro lado me domina la comodidad...pero hasta ella es una forma de reaccionar, una protesta silente y una defensa infantil. Ante el miedo quizá, pero una defensa y una reacción, también de egoismo.

No reaccionar. Sentir las emociones, reconocer lo que se mueve por dentro,al menos no en la superficie y en algunas primeras capas...sentir también como se mueven las emociones allá en el fondo, donde menos da la luz..y no empecinarse en sacarlas afuera. Son emociones profundas, inconscientes...obedecen a otro tipo de ritmo que no es el mental. Este tiempo aprendiendo a nadar como un pez. Sé reconocer las olas más comunes, y de algún modo empiezo a ponerle apellidos, sabores y colores que yo veo. Aprendo a nadar esas olas. A sentirlas y expresarlas a mi modo, desde el ser, eliminando los egos glotones. Reconociendolos y eligiendo no darles alimento.

Y también intuyo las mareas profundas, aunque a esas no sé darles aún nombre. Se me ocurre que esas tienen su propio tiempo de maduración que pertenece a otro mundo, no se rige por las leyes de este mundo que se ve sólo desde los ojos. Esas mareas son las que nos mueven los pies a los que hacemos biodanza, o las manos a los que escribimos sin importar para quien. Son las mareas que nos tocan y mueven el corazón, que lo calan y lo hacen estremecer. Están por encima de las normas sociales, de lo bueno y de lo malo o la moralidad. Son las que nos hacen tirar en una dirección determinada aunque todas las flechas indiquen para otro lugar. Estas mareas profundas son las que nos hermanan con el mar, las que nos hacen UNO con él, porque compartimos ese latido.Porque estamos hechos del mismo polvo de estrellas.

Intuyo las mareas.

Pero las olas son a veces tan ensordecedoras... Igual es posible que les pierdas el miedo cuando te han revolcado hasta la saciedad. Igual es eso lo que estoy viviendo lo que estoy madurando.                Hice un pacto con el agua en aquella playa hermosa de Brasil. Meditando dentro del agua y dejandome arrastrar por las corrientes mientras trataba de quedarme quieta...con todos aquellos peces.          Las olas ensordecen y has d estar concentrada para notar la marea que lo impregna todo. Sentirla hasta puede hacerte predecir las olas que vendran, y puedes utilizar la fuerza de estas para impulsarte.          Pero la mente quiere saber y te desconcentra. Todos esos egos zoyos usan la mente para berrear. Y esta sociedad refuerza la trampa.

Pero hay que conocer los egos de cada uno para poder mirarles a la cara y ponerles nombre. Y para conocerlos hay que dejarlos salir, no controlarlos demasiado. Es una pequeña trampa...se te presentan situaciones...ellos sacan los colmillos y la boca les chorrea saliva...están dispuestos a comer. Es un anzuelo. Ellos hincan el diente y los dejas hacer, confiados en tu comodidad campan a sus anchas destrozando lo que encuentran... Tu labor ahora es OBSERVAR. Tomar conciencia. Estudiarlos. Quedarte quieta y estudiar.

Lo que pasa es que el unico modo para que se presenten en toda su extension es que ocurran (al menos el unico que yo conozco hasta ahora).  Darles tiempo, espacio, forma. Que se materialicen para que salgan de su mundo protegido de lo mental. Ahí no peligran porque tienen poder, el poder de la razón. Lo que se piensa aún no ha pasado pero tiene el mismo peso...a veces más. Cuando pasa...incluso no es para tanto. En la cabeza mantienen toda su furia, y su confusión.       Y cuando salen y se materializan...manchan. Manchan, hieren...y dejan cicatrices. El dolor lo impregna todo. El dolor...es a veces tan intenso.

Soy muy sensible, pero el dolor es una de las emociones que más me supera. No consigo dejarlo fluir, me pica con su aguijón y me hace retorcer entera.

Es un equilibrio complicado dejarlos salir, dejar que se materialicen...y cuidar de las manchas que crean. Todo eso al mismo tiempo que te domina el dolor. Se convierte en algo muy complicado.

El dolor me domina por completo.

...

...

Me acaba de pasar.  Sólo de nombrarlo, sólo de rozarlo al escribir sobre él, me ha pegado su bocado.      El cuerpo se me descompone entero. El diafragma se contrae y aparece un nudo en la boca del estómago, parece que un puño se me cierra sobre la viscera y aprieta, obligándome a doblarme hacia delante. Los pulmones se cierran y no puedo respirar. Literalmente. El dolor me roba el aire. El corazón se desboca entonces, se nubla la mirada y sólo puedo pensar en apartarme, en hacerme un ovillo. En esconderme. En bloquearme. Me bloqueo entera. No puedo moverme, ni respirar ni pensar, ni reaccionar. Sólo puedo sentir dolor y me revuelvo entera para desviarlo. Aparecen el resto de las emociones: me enfado, doy vueltas a la cabeza, soy una enterada, me siento niñata, me siento sola... El cuerpo entero se revuelve, pide comida y a la vez se cierra el estomago. Quiero dulce y salado, y amargo... Mear, cagar, vomitar, gases...

No sé de dónde sale ese dolor, pero ahí está. Y NO LO QUIERO.

Elijo desprenderme de él.

No voy a esquivarlo, ni desviarlo. Ni sumergirme en él...me devoraría. Voy a desbridarlo. Limpiar sus despojos. Empaquetarlo....despegarlo...y mandarlo fuera. Es un paquete cerrado. Una capa de cebolla que no voy a traspasar. Limpiar...eso se me da bien. Conocer su poder, ponerle nombre. Respetarlo y no elegirlo.

Elijo estar bien.

Incluso el dolor es una distracción. Debajo de él hay algo mucho más poderoso. Estoy yo. YO, que soy MARAVILLOSA (dijo Rael). Yo, que tengo tando poder. Yo, que valgo tanto. Yo, que tengo que cosas en esta vida que me da hasta miedo imaginar. Algo del amor incondicional.        Cosas que mis mareas ya saben y guardan como un tesoro, para el dia que yo esté preparada...preparada para esa boda conmigo misma.

Elijo el amor. Elijo la vida.

Pasito a paso, elijo dejarme de tonterias. Y SER FELIZ."

 

Este es mi lenguaje....el de mi cabeza. Asi soy yo, asi me hablo. Este post no es para nadie, es para mi, para mostrar mis palabras. Pero para poder ver ese mundo que no veo y con el que me quiero comunicar...el primer paso es aprender a hablar su lenguaje, el de fuera.

MI primer objetivo.

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He vuelto para pensar mas o otra cosa aun lo se

He vuelto...para no pensar más. O por otra cosa. Aún no lo sé. Pero he vuelto por aqui.

Estoy aburrida, de mi misma. Y hay un mundo entero ahí fuera. Que yo no veo. No veía.

El caso es que he vuelto.

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Latidos

Una noche cualquiera Pepe me llamó para dar una vuelta. Granada parece un poco abandonada estos últimos días de agosto, mucho granaino en la playa. La brisilla a lo tonto va refrescando un poco más de la cuenta, las carnes calientes empiezan a notar la diferencia de temperatura, es esa mala follá del lugar que hace que sudes durante el día y se te olvide una manguita nocturna. No pasa nada, buscamos un sitio donde cenar algo ligero, unas tapitas en el Chopp.
Vacío, y mira que es raro. Pepe tiene ganas de fiesta, siempre le ocurre cuando no trabaja al día siguiente, lo que puede pasar lo mismo un lunes que un jueves... Bueno, una vueltecita y a casa, mi jefe va a empezar a cansarse de esa media hora que me regalo ultimamente por las mañanas.
Dos cervecitas... y estamos en el meollo de la conversación. -¿Por qué no vamos a tu nueva casa? Quiero ver esa terraza desde la que se ve la Alhambra.- Ufff! no tengo las llaves, habría que subir la cuesta, luego bajar...una pereza. Pepe me mira preguntandome de qué me quejo. Y yo no protesto más, dicen que de perdíos al río. -¡Ala venga!-.
Cuesta Alhacaba pa arriba. Son estas noches de verano, no sé lo que tienen, pero parece que las horas de sueño son las horas perdidas. Ana duerme plácidamente, incluso se permite un suave ronquido. Descansa bonita. Nosotros al tema.
Bajamos y llegamos a mi nuevo futuro portal. Bien! Condenada llave! Es imposible abrir esta puerta. Después de un rato Pepe desliza su mano por la reja y abre, voalá. Y entonces descubro el patio de vecinos a la luz de la luna...Me quedo en silencio, aqui dentro en mi cabeza...es tan distinto! Este patio tiene mucho que contar, y ni siquiera me habia dado cuenta ¡condenado despiste!
Subimos por las empinadas escaleras, abro la puerta y entramos en casa, que me acoge ahora con los brazos abiertos. Ahora en el silencio de la noche todo es distinto. Pepe está entusiasmado, le encanta esta casa que parece la de Alicia en el pais de las maravillas. Lo miro, ha conseguido sacarme una sonrisa de dentro. Lo siento a él, es bonito sentir cerca a un buen amigo. Ala niño, a la terraza!
..... (Ojos bien abiertos, mis ojos achinados bien abiertos)... Estoy sorprendida!, ese lugar ha cambiado. De día es bonito, pero de noche... es mágico. Nos sentamos, abrimos nuestro litrico de cerveza y seguimos con lo nuestro. Sacamos nuestro ego para darle brillo, y hablamos de lo ya venido y de lo venidero, estando agradecidos del presente. Estamos tan vivos en estos momentos! Hablamos y hablamos, de los amigos, de los amores, del sexo... La señá Remedios, vecina del primero y que gusta de las conversaciones ajenas debe estar entretenida. Pepe quiere un porrito. Bueno, te lo preparo y nos vamos que mañana yo si curro, eh niño? -Claro claro- (en el fondo sabe que tardaré en irme, nos conocemos demasiado). Precioso silencio en el que me concentro en desmenuzar los cogollitos y mezclarlos con el tabaco, despacito que alli no se ve un pijo. Y entonces empiezo a escuchar esta granada nocturna. Se oye el aliento dormido de los viajeros que durante el dia llenaban la torre de la vela para hacerse la foto y que las niñas casaderas tocaran la campana a ver si san antonio se acuerda este año de ellas. Se oye el murmullo callado de la vida nocturna, no a través del oido, es más bien un latido. Gente llena de vida, y otra mucha que no sabe que hacer con ella y se arrastra buscando otro noctámbulo con insomnio. Y poco a poco lo empiezo a notar: la expansión y la contracción, el principio de todo. El mismo movimiento rítmico que se nota cuando pones un dedo en una vena, o un espejo delante de la nariz...ese movimiento de ida y vuelta, una y otra vez. Células que se abren y se cierran. Ese mismo movimiento...eso es lo que se nota en la noche de Granada.
Pepe, tú no lo sabes, pero me has regalado una noche preciosa.
La Alhambra se va a dormir, pero yo ya no puedo. Niño, vayamos a la calle. Quiero ver toda esa gente que respira.
Y bajamos, y granada está llena. De leyendas, de cuentos, de piedras que cuentan algo...y de latidos. En los bares el mismo camarero con sus dos o tres incondicionales. En el shawarmann de la esquina el sonriente pakistaní nos prepara un falafel. Tiene una película puesta...cine paquistaní. ¿como contarlo sin que sea una una violación?, igual que lo seria estar alli mirando y no ponerle cara de interés al dueño, que nos dirije esa expresión de: "¿es buena eh?". Yo asiento: si, es diferente, ya lo creo que lo es (una princesa baila la danza del vientre con mirada seductora muy muy poco lograda, cuando entonces aparece una versión autoctona de bruce lee, y se escucha ruido de golpes que deben estar hechos con cazuelas...)
Vamos al cebolla palace a tomar ese rico chawarmann, ¿que llevara esta salsa de yogur?, y pepe y yo nos entretenemos ahora con la escena que tenemos delante: un brillante follaorejas trata de ligar con una argentina (que va a caer, se ve a leguas). El le habla de los pesares de su vida, pero que alabados ellos que hicieron que sea el hombre que ahora es, un hombre fuerte por encima de las circunstancias...sin desperdicio.
Ultimo bocado. Ya si, ya si me voy... Creo que lo mejor de esta noche es que ha sido una de esas...una cualquiera.

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Caída libre

El veneno caducó, la nieve se derritió y las piedras..., creo que ya no están todas en los bolsillos. Lo admito, soy muy floja para ésto, pararme delante del ordenador y escribir. Me cuesta sacar con palabras lo que llevo dentro, porque las palabras...no me describen del todo. Bueno, será que me cuesta encontrarlas, las palabras son perfectas, cuando uno las encuentra. Yo soy más de gesto y mirada, de mano sobre el hombro (los fisioterapeutas, que somos muy tocones...) o de charla de tú a tú, esas me flipan, mirando a los ojos y tendiendo el alma a secar. Oh! Y las risas...
Me gusta escuchar, se me da bien. Pero no me engaño, también es una forma de esconderse (muy eficaz por cierto, y socialmente plenamente aceptada). Me cuesta, no sé hablar por hablar (a parte de lo trivial, y de sacarle punta a las tonterías, jejeje, es una debilidad), pero hablar de mi, me es difícil.
Pero vasta ya!! Que tipo de soberbia más fea esa la mía!! Ni que lo que yo tuviera que contar hubiera que cubrirlo de algodones, ya va siendo hora de que suelte por esta boquita como todo hijo de vecino. Contar las cosas de todos los días: que esta mañana se han levantado los de la herreria de debajo de mi casa alborotaos porque no sé que "hijo de puta" (término repetido cerca de quinientas veces en una media hora, y no exagero ni que fuera del sur) ha intentao choricear unos yerros que habia en la calle (esta calle donde vivo es un cristo, aprovechados todos los rincones como buena apoyadura de miles de distintos artilugios con hueso y piel de metal). Al tema, no sé quien habrá sido el ladronzuelo pero se ha metido en mi sueño mañanero de las ocho menos cuarto y me ha perseguido por unas calles de Argentina tratando de quitarme lo único que llevaba, que resultaban ser dos manzanas, además de plástico (vete tú a saber!!). Pos vaya una mierda sueño! Ya que estaba en Argentina podía haber estado echandome un mate, no?
He regado mi naranjo que ya anda pocho, se me olvida darle de beber al pobre. Y eso que dicen que da prosperidad, será si uno le da agua...que tampoco va a hacer milagros. Un ratito de chi-kung, que cada uno diga lo que quiera, pero a mi me remueve por dentro, todo ese aire entrando por mis pulmones... Además me dió un tirón entre las paletillas hace cuatro días, y trato de que se pase con estirar...pero a este le tengo que dar caña, porque "es como un socabón en mitaica de la espalda" (este diagnostico lo cojo prestado de una mujer que vino la semana pasada a tratarse, porque suena exagerado...pero cuando uno lo vive, es totalmente exacto). Luego llamaré a un compañero fisio, pa que no digan que en casa de herrero cuchara de palo.
Bajo a ducharme. El Mansi (mi casi excompi de piso) se ha quedao dormio en el salón...mmmmm!!! Me acabo de acordar que le prometí que lo llamaría a las 12 pa despertarlo!!! se me ha olvidao por completo...espero que no fuera muy importante lo que tenia que hacer, jo! A ver que me dice ahora.
Bueno, me tomo mi bollito de pan hecho ayer por mis manitas (una chulada, el que pueda que pruebe alguna vez, da gusto comertelo despues de tanto amasar) y al curro. Me saluda un chaval que trabaja en la obra de al lao de mi casa. Todas las mañanas se pone a desayunar unos bocadillos super-rococos, con miles de cosas, alli asoman desde pimientos, huevo, atun, carne..to mezclao. Y se los come con una energía y unas ganas, cuando yo solo estoy empezando el dia. Debería despertarme antes, pero soy animal nocturno. Y sólo me faltaba juntarme con el Mansi, cuando nos encontramos los dos por las noches en la casa es fácil que nos den las cuatro de la mañana hablando. Somos de un pesaaaooo!! Tanta conversación... no sé donde lleva, o si. Voy a echar mucho de menos a mi yerbas, ha sido un año fantástico. Nos tenemos muy cerca, aunque él se vaya lejos. Es bonito... pero son cosas que no se le pueden explicar a un jefe cuando uno llega dormido por las mañanas (los jefes nunca entienden el lenguaje de los empleados, parecen estar en mundos diferentes. Hablo de los malos jefes, los que lloran de pobres para no pagarte y luego se gastan en unas vacaciones lo que tú no ganas en un año...que haberlos... lo de los mundos diferentes digo).

Mucho trabajo esta mañana. Hoy se quejaba una mujer riendose... "me duele,tengo la retina desprendia" y se señalaba las piernas. Pues está la cosa jodiilla, jejeje. (Claro que peor fue aquel hombre que me preguntó una vez si era muy difícil lo de ponerle una prostata en la cadera a su cuñao, que estaba preocupao...).
Estoy hoy tranquila, miro optimista el verano: tengo que trabajar mucho, pero va a ser pa bueno. Y no me refiero solo a frotamientos varios en la consulta, tengo que trabajar otras cosas, enfrentarme a mis miedos de una vez...y lo empiezo a mirar en positivo. Aunque estas cosas cuestan, tambien merecen la pena. Cada vez lo tengo más claro. Esta noche conozco a una posible nueva compañera de piso (sí que lo voy a echar mogollon de menos). La niña es brasileña y no habla ni papa de español, pero bailará la samba. Puede ser muy divertido. Y me tengo que poner a buscar nuevo piso ya, sin demoras, y lo del curro... Bueno, haremos las cosas a su tiempo, sin precipotarse. Y si todo sale bien...soñar es gratis, me espera un viaje muy especial, un punto de inflexión. Pero dejaremos los sueños para mañana, que en el de hoy ya habia persecución y ladrón, y sin mate ni ná.

Joder! Vaya forma de enrollarse. Menos mal que no escribo muy de seguido, jeje. Este post en realidad es para que alguienquemesé no me de caña por mi blog virtual, virtual porque nunca escribo. Bueno, es mentira, no dejes de darme caña nunca, que soy mu floja. Es que lo de escribir me sale mejor cuando se me forma la bola en el centro mismo, entre pecho y espalda...y sale escupida en palabras. En el día a día, creo que yo soy más de esas...

Bueno, trataré de ser más constante. No tengo muchas ganas de revisar lo escrito, así que lo publico en caida libre, perdonad posibles erratas y tal. Y ahora me voy bailando (o haciendo el ganso). Qué paseis buen día!!!!

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Pregunta

A ver: un veneno, cuando caduca... ¿es más malo y mata más?
¿o es menos malo, y no mata tanto?

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Piedras

“De niño me metían piedras en los bolsillos para que no pudiera volar… ¿Volverás? Sí. Sssshhhh……¿Te cuento un secreto?“
Tengo el alma rota.
La vida me va en espirales. Pasé ya por aquí, con las alas quebradas. Pero ahora no me arrastro, creo. Año del perro, año de justicia: regresa lo que es mío.
Déjame tomar aire, a veces se me olvida respirar. Esta sensación…

Pensé que quizá buscando mi otra mitad, perdí la que ya tenía. Pero…

Cuando me he mirado en ese espejo de la habitación en penumbra, he visto tanto miedo debajo de mi piel… Miedo que me hace temblar por dentro, y me paraliza. No te preocupes, ahora que lo he visto, quizás pueda empezar a jugar con él. No al escondite, jugar de frente. Ya es hora de dejar de teorizar y pasar a la práctica.

Ya es hora de decidirme. Esas decisiones que toman los hombres. Se trata de SER… o de no ser.
¿Por qué parece tan difícil? Seguramente porque lo es, ya es hora también de llamar a las cosas por su nombre.
Y es hora de vivir… de no perder la vida, de no retrasar eternamente lo que hay que hacer. Ya me lo dijeron: “Nena… si no, de todos tus errores, este es por el que pagarás el precio más alto.”

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Nieve

Hoy he despertado, y he escuchado el silencio. Escuchar el silencio no es habitual, y al principio no he sabido qué era, pero si he intuido que algo estaba pasando, algo distinto. Bajo a calentarme la infusión y abro la ventana… y ahí está la sorpresa: está nevando. Está nevando en Granada. Cae la nieve por todo el Albayzin, y allá al fondo se desdibuja la ciudad detrás de la difusa cortina blanca. Está nevando y es precioso (además, hacía tanto tiempo…).
Subo a la terraza, desde allí se verá mejor, y dejo que los copos caigan sobre mí. Mi primer pensamiento es querer dejar que me calen. Es precioso, pero algo pasa, esta nieve me pesa. Ay!, pesa como el plomo, y lo llena todo. Llena todos los huecos. Echo de menos al aire. El aire se ha parado, no puede pasar. Simplemente ahora no está, y aunque conozco las leyes básicas de la naturaleza, en las que cualquiera se basaría para saber que volverá…lo echo tanto de menos! Y siento miedo de que no regrese, de que la nieve lo ocupe todo y ya no haya sitio para el aire.
Ay!, esta nieve pesa. ¿O seré yo? Hoy me desperté con el alma envejecida, con el corazón muy pesado, con nostalgia del pasado y con la nostalgia de lo que está por llegar. Y me pregunto sinceramente, ¿qué hago yo aquí?, ¿qué?...y no hay respuesta. Sé donde la tengo que buscar, pero esta maldita nieve…
Se siguen avecinando cambios, y no lo puedo parar. Y tampoco me puedo preparar, porque no sé qué se avecina. Sólo entiendo que una vez probada la sensación que da el movimiento me enganché a él, y es lo que hay. La sensación de estar vivo. Pero hay días que aún así el alma pesa…o serán días en los que estar vivo signifique que te pese el alma.
Voy a bajar a mi cuarto. Normalmente iría a la calle como loca a hacer fotos y a dejar que la nieve me mojase la nariz, pero hoy no puedo. No puedo hacer fotos, no puedo salir a fundirme con la nieve, porque ella me podría aplastar.
Prefiero bajar a mi cuarto, voy a ignorarme un rato. Y además tengo que hacer cosas para la fiesta de esta noche. ¿Será la fiesta la que me trae esta pesadez de corazón? En diez años que han pasado me han salido arrugas, arrugas y un tatuaje, no lo olvidemos, y muchos cambios de diferentes tipos. Soy la misma y no lo soy. Yo estaba allí y ahora estoy aquí… Pero he perdido el hilo, acabo de olvidar la sucesión de hechos encadenados que me trajo aquí, y me siento perdida.
Ay!, igual me estoy escuchando demasiado. La boca me sabe a tabaco y hace tiempo que no fumo. Tengo el alma vieja y el corazón pesado como el plomo. Tampoco ha debido ayudar que hoy me despertara en una cama que no era la mía.

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Pensamiento:

Cada vez que soplas...se apaga una vela.

Y cada vez que re-soplas... se re-apaga una vela.

(Dijo una hormiga a un re-tigre de bengala)