Hoy vino Antonio. Tiene un dolorcillo entre donde se acaba la espalda y empiezan otras partes de gracioso nombre.
-Panterilla!- Saluda(él me llama así, pero no sabe decirme por qué). - K guapa estás! Ponme en la lista de los que te pretenden eh? pero no me pongas a la cola! -
Galan de los de antes, se va sacando la camisa mientras me pregunta con ojos pícaros: -cuentame, que novedades hay en tu vida? Hay cotilleos?-
-Antonio,- le respondo, -tengo una vida muy rutinaria, k te voy a contar?...bueno sí, algo hay...-,y le relato como va mi nueva vida en esa casa en el barrio zirí de graná, el paseo que dí ayer pa llegar a mi casa, que por ser innovadora eché por otro lado y me perdí entre tanta calle laberíntica, paseo en el que sin esperarlo me encontraba con miradores ocultos a la mirada de muchos... -¡que suerte vivir en el Albayzin!- Le digo.
El me cuenta que gusta de subir los domingos por la mañana a pasear por esas calles,cuesta Alhacaba, plaza larga, mirador de Santa Ines, paseo de los tristes, cuesta los chinos y a la Alhambra. Carmen de los Martires, y bajada por el hotel hacia el Realejo...parada para chatillo de vino o cerveza fresquita, y a casita.
-Antonio,- le digo...no te cuidas mal en absoluto!-
- Jejeje!- Risa ...
-Y tus niñas, te han llamado?-
-Ay! Esas capullas están mejor que quieren! Ayer me llamó mi Ana, que estaba echaica en el salon mientras su novio le hacia la cena, y yo le dije: Dile a tu novio que yo no quiero gilipollas en la casa.. ¡Papá! ¡Así no vendes la burra!, me respondió ella. Y la otra ahí anda en la playa. El otro día vinieron sus amigos a comer al bar y las llamé a las dos para que les diera coraje, jejeje!!!
Ya le he tratado su espalda, engrasados los músculos y fortalecido los huesos solo me resta darle un masajillo con cariño, que le dejará la sensación de relajo que tan bien le viene. Le echo su aceite, y a engrasar un poquito mas... Y me doy cuenta de que algo pasa. Antonio esta triston y apagaillo. No se le nota a simple vista, luce sonrisa amplia, y pregunta con picardía como siempre, pero sus ojillos... les falta un punto de brillo. No parece que sea una penita de las que arrastran hacia un pozo sin fondo, sino un peso de esos que hacen que a uno le cueste un poquito más andar ese día, sí, es como una sombre leve.
- Antonio, y k novedades tienes tu que contarme?
- Aaay!!!- Suspira y me dice: -yo sabría k llegaría esto, son etapas de la vida, la soledad no es mala, solo hay que pasarla...yo estuve diez años solo en alemania, y fijate,otra vez me toca, aunque era una soledad distinta... No estoy mal... solo es que, bueno, hay que acostumbrarse. Pero estoy bien eh? Solo tengo que pasar un pequeño periodo de adaptación, y ya está.
- Antonio hombre-, y le doy un abrazo.
Antonio es el hombre menos solitario que conozco. Tiene un bar y siempre está rodeado de gente, gente que le quiere mucho porque tiene un corazón de esos que no caben en el pecho, además de dos niñas que tuvieron que irse a trabajar fuera pero que no pasa un día que no hablen con él. Antonio está bien, como él dice, es solo un punto de brillo lo que le falta en sus ojos, ay! y una ventanita mal cerrada en el corazón que hoy deja pasar una brisa de aire frío y le inunda de las hojas marrones que caen de los castaños.
- Antonio, nos vemos la semana que viene. Ya nos contaremos alguna travesura y buscaremos algún cotilleo nuestro al que sacarle punta, jejeje.
-Panterilla, cuídate. Y no te vayas con níngún capullo, que aquí estoy yo esperando...

panterilla... jijiji. lo mismo te digo, cuidado con los capullos.
dedales